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¿Nos salvarán las exportaciones?

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La pandemia del coronavirus ha roto las cadenas de suministro y las normas del comercio mundial. El sector exterior ayudó a sacar a flote a la economía española durante la pasada crisis, y podría hacerlo de nuevo si se toman las medidas adecuadas.

Cuando la economía española se hundía en la crisis financiera de 2012, miles de empresas salieron al exterior en busca de nuevas oportunidades. La debilidad de la demanda interna no daba más alternativas para conseguir vender la producción, y las exportaciones ayudaron a sacar la economía a flote. Prueba de ello, el peso de las ventas al exterior sobre el PIB ha pasado de un 23% en 2009 a alrededor de un 35% actualmente.

Pero la situación ha dado un vuelco. La crisis provocada por la pandemia de la Covid-19 está golpeando en todo el mundo en mayor o menor medida, por lo que la demanda externa también se verá perjudicada. La Organización Mundial del Comercio calcula una caída de hasta el 32% en el comercio mundial como consecuencia de esta crisis. Además, la rotura de las cadenas globales de producción y de las normas internacionales del comercio agrandarán la brecha que tendrán que salvar las empresas para poder exportar.

El sector exterior fue el principal motor que nos ayudó a superar la crisis anterior y podría hacerlo de nuevo si se adoptan medidas adecuadas

En España el Gobierno prevé un desplome de las exportaciones del 27,1% interanual este año, debido a sendos shocks en la oferta y la demanda. Lo que lleva a la pregunta: ¿Pueden en esta ocasión salvarnos las exportaciones?

«El sector exterior fue el principal motor que nos ayudó a superar la crisis anterior y podría hacerlo de nuevo si se adoptan medidas adecuadas», apunta el presidente del Club de Exportadores e Inversores, Antonio Bonet, que considera que «es el momento de apoyar por todos los medios a las empresas para asegurar su continuidad y potenciar su competitividad en la medida de lo posible. Ellas nos sacarán de la crisis».

El primer paso debe ser abrir fronteras. A muy corto plazo, es necesario que, en el marco de la Unión Europea, se restablezcan los flujos de movilidad internacional. Mientras no sea posible viajar, las empresas tendrán grandes dificultades para ejecutar contratos, presentar nuevos productos, cerrar acuerdos, etc.

A medio plazo, los exportadores reclaman reformas estructurales para impulsar la competitividad, como el aumento del tamaño de las pymes (más pequeñas en general que sus homólogas de Alemania, Francia o Italia) y evitar las subidas fiscales. «También será conveniente fortalecer la imagen de España y de sus empresas ante los posibles daños derivados de la crisis sanitaria en España», añade Antonio Bonet.

«Estamos empezando desde posiciones que hay que mejorar mucho, y el esfuerzo que va a tener que hacer España es gigantesco», advierte José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, que subraya la necesidad de «poner en estado de máxima alerta a toda la red de consejeros comerciales y embajadas para ayudar a los empresarios que van a salir al exterior». «Ahora más que nunca», coincide Antonio Bonet, la labor de embajadas y oficinas comerciales «será crucial en materia de representación, de organización de reuniones telemáticas, de resolución de trámites burocráticos o de transmisión de información». Hasta el momento, las ayudas del Gobierno han venido por la parte de mayor liquidez para las empresas, pero urge un plan para sostener el tejido en el exterior.

Fuente: Expansión

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