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Negocios inclusivos en Marruecos: sostenibilidad rentable

Los negocios inclusivos constituyen un modelo incipiente y con un fuerte potencial, en el que las empresas españolas tienen mucho know-how que aportar.


Se preguntará el lector antes de nada qué es eso de los negocios inclusivos. Pues son una iniciativa empresarial económicamente rentable, ambiental y socialmente responsable, de mutuo beneficio para el sector empresarial y las comunidades de bajos ingresos, que ven respectivamente garantizada la sostenibilidad de su negocio y satisfechas sus necesidades, mejorando así su calidad de vida.

A lo largo de los últimos años han ido surgiendo en Marruecos algunos casos de empresas que han puesto en marcha negocios inclusivos y sostenibles en sectores tan diversos como el textil, el agroindustrial o la construcción. En ese contexto se han ido tejiendo redes de colaboración con comunidades y colectivos desfavorecidos de la población para facilitar su implicación en el proceso productivo. Estas compañías comparten ciertas características, como haber integrado la sostenibilidad en la estrategia de la empresa, haber iniciado importantes procesos de innovación y esquemas de alianzas, así como su continua búsqueda de apoyo técnico y financiero, tanto nacional como internacional.

Si bien es cierto que cada vez hay más ejemplos de este nuevo modelo de negocio, también lo es que el marco actualmente vigente en Marruecos no favorece del todo la integración de estas empresas en el esquema productivo de la economía del país. Esto se produce, en parte, porque la economía social sigue viéndose más como una respuesta de urgencia a la exclusión y a la pobreza que como una estructura coherente mediante la cual articular las relaciones económicas y comerciales.

Pese a todo, por parte del Gobierno marroquí se han hecho esfuerzos dirigidos a dinamizar este modelo. Algunas muestras de ello son la Iniciativa Nacional de Desarrollo Humano (INDH), que cuenta con un presupuesto de 1.500 millones de euros; los 780 proyectos financiados por los Fondos de Desarrollo Rural; el programa Maroc Vert para dinamizar el sector agrícola; el plan Rawaj 2020 para reforzar el comercio y la distribución, dotado con 84 millones de euros; o el plan Vision 2015 para la artesanía.

Fruto de estos esfuerzos, el número de cooperativas, máximo exponente de la economía social y una de las piezas fundamentales en el ámbito de los negocios inclusivos en Marruecos, supera ya las 20.000, y el de asociaciones ha pasado de 44.000 en 2009 a más de 130.000 en 2019. No obstante, y como se ha apuntado anteriormente, muchas de ellas están dedicadas a combatir las necesidades más acuciantes de la sociedad, como la precariedad, el analfabetismo y los déficits en salud y vivienda.

En total, se calcula que el sector supone un 2% del PIB y tan solo emplea al 5% de la población activa. Las actividades más relevantes son las relacionadas con agricultura, hábitat, explotación forestal, artesanía, pesca y argán.

Oportunidades para las empresas españolas

En el marco de los negocios inclusivos en Marruecos, las empresas españolas pueden aportar la sensibilización y estructura que se echan en falta en los actores locales con poder de decisión en sectores como la agroindustria, el turismo, el textil, la artesanía, las TIC, la pesca, el transporte, las infraestructuras o la gestión de residuos, así como su amplio conocimiento y experiencia líder en muchos de estos sectores. Además, en este mercado cuentan con el apoyo institucional, la financiación y la orientación de actores presentes localmente, como las Oficinas Económicas y Comerciales de España en Casablanca y Rabat, la AECID, el CDTI o socios en el tercer sector como la Fundación CODESPA, entre otros.

Una de las compañías que ha optado por esta vía es Eurona, que opera en el ámbito de las telecomunicaciones. “Marruecos es un país con un alto potencial de crecimiento y ha experimentado una gran modernización en los últimos años. Por ello, está muy relacionado con nuestro negocio, la conectividad vía satélite, a cualquier lugar, incluso en el desierto. Apostamos por este mercado porque la misión de Eurona es universalizar y democratizar el derecho de acceso a Internet, rompiendo la brecha digital, y allí gran parte de la población aún no tiene conectividad”, explica Cristina Amor, su directora de Comunicación.

La integración de la sostenibilidad en los procesos de internacionalización y en los modelos de negocio es un factor clave para el éxito empresarial, pues el desarrollo de una marca que sepa plasmar el compromiso social y medioambiental permite aumentar la confianza y fidelidad de los clientes. En este sentido, afirma Cristina Amor, “los negocios inclusivos mejoran la calidad de vida de las personas y tienen un impacto positivo directo sobre la población porque proporcionan oportunidades económicas y laborales”.

A ello se suma que Marruecos, más allá de su cercanía geográfica, es un país interesante para la inversión en la medida en que la empresa puede beneficiarse de una red de infraestructuras que permite la posibilidad de fabricar localmente y suministrar productos a España en un plazo de 24-48 horas.

En cuanto a las particularidades y oportunidades de Marruecos en el ámbito de los proyectos con impacto social y/o medioambiental positivo, Cristina Amor subraya que “es un mercado viable a nivel comercial. La prestación de servicios contribuye a la sostenibilidad de las compañías españolas que apuestan por invertir allí, porque impulsan su capacidad de innovación con el objetivo de crear negocios modernos, más integrados y sostenibles. Las empresas adquieren nuevos conocimientos sobre modelos de negocio y canales de distribución, y diversifican su cartera de productos y servicios, adaptándola a las necesidades del mercado”.

Como recomendación, la directora de Comunicación de Eurona apunta que “es necesario estudiar las necesidades de la población de la región en la que se va a poner en marcha el negocio. Si el proyecto es viable, que no duden, que apuesten por ello y que, sobre todo, tengan en cuenta la cultura local. Nosotros tenemos una filial en Casablanca, Nortis, en la que hay unos 30 ingenieros marroquíes, y que ayuda mucho a la hora de nuestra interlocución, desarrollo e implementación de los proyectos”.

Fuente: ICEX

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