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Marruecos, ¿un modelo estructurador para una recuperación africana verde, inclusiva y resiliente?

Economía Verde en Africa

¿Hasta qué punto puede la crisis del COVID-19 ser una oportunidad para implementar verdaderamente la acción climática, desarrollar la resiliencia y poner en marcha el crecimiento verde?

En un contexto global marcado por la intensificación de los desequilibrios estructurales, la adopción de políticas públicas inclusivas ancladas en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se hace más necesaria que nunca. Por tanto, la crisis es una oportunidad para una transición verde en África. Marruecos puede jugar un papel central allí. Esta es una de las principales reflexiones del informe elaborado por la firma de estrategia marroquí Positive Agenda Advisory, en colaboración con la European Climate Foundation.
África y la región del Mediterráneo se encuentran entre las regiones más afectadas por el cambio climático. En el Mediterráneo, un informe reciente de científicos señala que las temperaturas están aumentando un 20% más rápido que en otras partes del mundo, lo que agrava los riesgos de estrés hídrico a pesar de que los sistemas agrícolas son de secano en un 70%. La demanda interna de energía también está creciendo entre un 5 y un 6% anual, mientras que la presión demográfica regional sigue aumentando con su corolario, la urbanización exponencial de las poblaciones.

Tantos factores que hacen de la recuperación económica posterior a COVID en África una oportunidad real para acelerar el movimiento hacia políticas públicas más inclusivas y hacer del crecimiento verde una parte central de la ecuación de resiliencia.

En este contexto, el informe elaborado por Positive Agenda Advisory destaca tres puntos esenciales.

Crisis COVID-19: la necesidad de un enfoque integrado de las políticas públicas

La crisis ha demostrado que ningún país puede volver a la normalidad en términos de políticas públicas. Debe adoptarse una visión verdaderamente holística para crear sinergias entre la recuperación económica, el desarrollo social y la gestión sostenible de los ecosistemas. En este sentido, el impacto de la pandemia COVID-19 podría generar nuevas oportunidades en el campo de las políticas públicas y una mayor conciencia que podría servir a la causa de un nuevo modelo de crecimiento más sostenible y resiliente.

La acción climática se convierte así en un activo para la competitividad. La región debe hacer de la recuperación pospandémica un momento decisivo para que sus empresas desarrollen visiones alineadas con el desarrollo verde y sustentable y promuevan innovaciones en esta dirección. Por tanto, las políticas públicas deben buscar crear y promover oportunidades para el sector privado a través de una serie de programas que van desde la eficiencia energética hasta la sustitución energética, pasando por la reutilización y reciclaje, la digitalización de técnicas industriales, los procesos de gestión y tratamiento de residuos y el mayor uso de energías renovables.

Además, el aumento de las inversiones y la multiplicación de proyectos de adaptación a nivel local tendrán un impacto considerable en el clima y la creación de empleo. Por tanto, es fundamental apoyar iniciativas de abajo hacia arriba y tecnologías emergentes, en colaboración con las comunidades locales y la sociedad civil.

El nexo de crecimiento verde, inclusivo y resiliente a través de cinco ejes

Esta visión integrada debe basarse en el nexo de crecimiento verde, inclusivo y resiliente a través de cinco ejes. Primero, anclar la economía verde como una prioridad nacional horizontal. Las estrategias de crecimiento verde deben ser parte integral de todas las políticas públicas (en el campo de la energía, transporte, agricultura, industria, vivienda, etc.) con el fin de promover una economía sostenible, baja en carbono, eficiente en el uso de recursos y socialmente inclusiva. En segundo lugar, reconstruir mejor confirmando la centralidad de los sectores del “cuidado”. Una economía verde, libre de carbono y resiliente debe ser inclusiva y satisfacer las necesidades de las poblaciones más vulnerables cuyas condiciones se ven agravadas por el cambio climático.

En tercer lugar, acelerar la digitalización de los servicios públicos. La digitalización también puede ser una palanca estratégica para la mitigación de los gases de efecto invernadero (GEI) al cambiar los modelos tradicionales de energía, agricultura, vivienda, industria y movilidad.

Cuarto, adoptar una estrategia de movilización de financiamiento a largo plazo, basada en la diversificación de recursos nacionales e internacionales, la innovación en ingeniería de financiamiento climático, la promoción internacional de sus proyectos bajos en carbono y el desarrollo de capacidades para la implementación de proyectos.

Por último, activa el tríptico: «Recuperar / Reiniciar / Reinventar». Este marco puede ayudar a identificar la secuencia de estrategias nacionales y regionales y caminos sostenibles hacia un desarrollo más verde. Implementando modelos de negocio bajos en carbono ágiles, flexibles y resistentes, e invirtiendo fuertemente en soluciones ecológicas.

Marruecos está llamado a desempeñar un papel de liderazgo en la transición verde, inclusiva y resiliente en África

Sobre los temas del crecimiento verde y la necesidad de un crecimiento más inclusivo, Marruecos, bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, y durante varios años, anticipó los desarrollos actuales y hoy está listo para acelerar la implementación de una transición verde e inclusiva. así como desempeñar un papel central e impulsor en el continente africano. De hecho, la trayectoria marroquí muestra claramente que se caracteriza por la anticipación y la capacidad de respuesta.

Este modelo marroquí es hoy reconocido en el panorama internacional. Numerosos rankings internacionales sitúan a Marruecos entre los primeros países del mundo en el tema de la lucha contra el cambio climático y la gestión de la pandemia COVID-19 ha sido aclamada por la comunidad internacional. Esta estrategia también va acompañada de la intensificación de la asociación marroquí en todo el continente africano en beneficio del fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur. Las acciones de solidaridad llevadas a cabo en Instrucciones Reales en la dirección de muchos países del continente en apoyo de la lucha contra el COVID 19 son un ejemplo de ello.

Estos logros, que forman parte de una proyección dinámica y a largo plazo, permiten a Marruecos desempeñar un papel activo e impulsor de una transición verde, inclusiva y resiliente en África.

Fuente: La Tribune Afrique

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