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La UE y el reto migratorio con África

África ha dejado de ser en los últimos meses la principal preocupación de la Unión Europea en materia de asilo einmigración pero todos los gobiernos europeos son conscientes de que la pobreza, la incertidumbre y la inseguridad que existe en buena parte del continente africano están en el origen de la gran afluencia migratoria que vive Europa.
Con el objetivo de abordar este otro frente se reúnen en Malta más de medio centenar de Jefes de Estado y de Gobierno europeos y africanos.
La UE quiere que acepten de vuelta a los inmigrantes económicos que no consigan el estatus de refugiado.
Ellos, más vías de entrada legal en Europa y una rebaja de los costes de las remesas que reciben desde el exterior.
“Deberíamos doblar la cantidad de plazas ofrecidas a los africanos a través del programa Erasmus Plus, desplazar funcionarios africanos a Europa para que nos ayuden a identificar a aquellos que destruyen sus pasaportes, financiar la formación y educación y dar ayuda administrativa y más recursos para que Africa lidie con el enorme problema migratorio en su propio continente”, reivindicó ayer ante el parlamento maltés, el presidente de la UE, Donald Tusk.  La idea de una cumbre UE-África sobre inmigración surgió a finales de abril, a raíz de varias tragedias frente a las costas deLampedusa en las que murieron ahogadas cientos de personas.
Desde entonces, el foco del drama ha cambiado.
La ruta del mediterráneo central ha dejado de ser la más utilizada -solo 1 de cada 7 refugiados llegan por esta vía- y ha sido reemplazada por Grecia como puerta de entrada de miles de refugiados que huyen de la guerra y que utilizan Turquía como trampolín hacia el norte de Europa.
Eso no significa que el problema de Africa haya quedado resuelto.
Según la agencia Frontex desde principios de año hasta el mes de septiembre habían llegado a Italia casi 130.000 personas -ahora ya son más de 170.000- el grueso de ellos son eritreos (33.000), nigerianos (16.400) y también muchos somalíes y sudaneses.
Por ejemplo, según la Organización Internacional para las Migraciones, el número de nigerianos, somalíes y sudaneses que han arribado se ha duplicado respecto al año pasado.
“Hay inestabilidad en muchos de países.
Hay problemas estructurales.
El desarrollo no avanza tan rápido como debería, se crean empleos insuficientes, hay desertificación.
Todo ello requiere soluciones a largo plazo y por eso la cumbre de La Valeta sigue siendo muy relevante”, defiende un alto cargo europeo.
Ambos continentes tienen, sin embargo, objetivos enfrentados.
Los 28 quieren elevar la tasa de repatriación, que ronda el 30%, y garantías de que los gobiernos africanos facilitarán el retorno y la readmisión de sus nacionales si no cumplen los requisitos para vivir legalmente en la UE.
El acuerdo de Cotonú firmado hace más de quince años con los países subsaharianos ya incluye una cláusula de readmisión pero sin resultados.
La UE quiere dejar por escrito que habrá cooperación para facilitar la identificación de indocumentados, uno de los principales problemas que se encuentran para devolver a inmigrantes.
Además, quiere impulsar las negociaciones de nuevos acuerdos de readmisión que se sumen a los 17 firmados con países terceros y de los cuales solo uno es africano: Cabo verde.
“Es necesario negociar nuevos acuerdos de readmisión”, insisten en Bruselas.
África ha dejado de ser en los últimos meses la principal preocupación de la Unión Europea en materia de asilo einmigración pero todos los gobiernos europeos son conscientes de que la pobreza, la incertidumbre y la inseguridad que existe en buena parte del continente africano están en el origen de la gran afluencia migratoria que vive Europa.
Con el objetivo de abordar este otro frente se reúnen en Malta más de medio centenar de Jefes de Estado y de Gobierno europeos y africanos.
La UE quiere que acepten de vuelta a los inmigrantes económicos que no consigan el estatus de refugiado.
Ellos, más vías de entrada legal en Europa y una rebaja de los costes de las remesas que reciben desde el exterior.
“Deberíamos doblar la cantidad de plazas ofrecidas a los africanos a través del programa Erasmus Plus, desplazar funcionarios africanos a Europa para que nos ayuden a identificar a aquellos que destruyen sus pasaportes, financiar la formación y educación y dar ayuda administrativa y más recursos para que Africa lidie con el enorme problema migratorio en su propio continente”, reivindicó ayer ante el parlamento maltés, el presidente de la UE, Donald Tusk.
La idea de una cumbre UE-África sobre inmigración surgió a finales de abril, a raíz de varias tragedias frente a las costas deLampedusa en las que murieron ahogadas cientos de personas.
Desde entonces, el foco del drama ha cambiado.
La ruta del mediterráneo central ha dejado de ser la más utilizada -solo 1 de cada 7 refugiados llegan por esta vía- y ha sido reemplazada por Grecia como puerta de entrada de miles de refugiados que huyen de la guerra y que utilizan Turquía como trampolín hacia el norte de Europa.
Eso no significa que el problema de Africa haya quedado resuelto.
Según la agencia Frontex desde principios de año hasta el mes de septiembre habían llegado a Italia casi 130.000 personas -ahora ya son más de 170.000- el grueso de ellos son eritreos (33.000), nigerianos (16.400) y también muchos somalíes y sudaneses.
Por ejemplo, según la Organización Internacional para las Migraciones, el número de nigerianos, somalíes y sudaneses que han arribado se ha duplicado respecto al año pasado.
“Hay inestabilidad en muchos de países.
Hay problemas estructurales.
El desarrollo no avanza tan rápido como debería, se crean empleos insuficientes, hay desertificación.
Todo ello requiere soluciones a largo plazo y por eso la cumbre de La Valeta sigue siendo muy relevante”, defiende un alto cargo europeo.
Ambos continentes tienen, sin embargo, objetivos enfrentados.
Los 28 quieren elevar la tasa de repatriación, que ronda el 30%, y garantías de que los gobiernos africanos facilitarán el retorno y la readmisión de sus nacionales si no cumplen los requisitos para vivir legalmente en la UE.
El acuerdo de Cotonú firmado hace más de quince años con los países subsaharianos ya incluye una cláusula de readmisión pero sin resultados.
La UE quiere dejar por escrito que habrá cooperación para facilitar la identificación de indocumentados, uno de los principales problemas que se encuentran para devolver a inmigrantes.
Además, quiere impulsar las negociaciones de nuevos acuerdos de readmisión que se sumen a los 17 firmados con países terceros y de los cuales solo uno es africano: Cabo verde.
“Es necesario negociar nuevos acuerdos de readmisión”, insisten en Bruselas.
Los africanos quieren más voluntariedad en el retorno, más vías legales para que sus ciudadanos puedan estudiar y trabajar en Europa y un abaratamiento de los costes de las remesas que envía la diáspora que vive en el extranjero.
El borrador del plan contempla duplicar en 2016 las becas a estudiantes y profesores a través del programa Erasmus +, lanzar proyectos piloto con ofertas de trabajo y un abaratamiento de los costes de las remesas a menos del 3% para el 2030 aunque “el margen de maniobra que hay no es muy grande”, admiten fuentes europeas sobre algunos de estos elementos.
Como método de persuasión la UE utilizará una vez más el dinero a través del fondo fiduciario para África aprobado a finales de septiembre y que aspira a dotar con 3.600 millones.
El problemas es que más allá de los 1.800 millones de euros prometidos por Bruselas del presupuesto comunitario los gobiernos se han mostrado bastante esquivos para completar su parte con los restantes 1.800 millones que faltan.
Hasta el pasado viernes, los compromisos sobre la mesa no alcanzaban a los 32 millones de euros -España aporta de momento 3 millones- así que está por ver si los líderes europeos han reservado nuevos gestos de generosidad para la firma del fondo que tendrá lugar este jueves en La Valeta.
“Será un dinero bien invertido que marcará la diferencia en muchas vidas”, recordó ayer el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, en una intervención ante el parlamento maltés.
“Este es un problema europea y un problema europeo solo puede ser resuelto con respuestas europeas”, añadió.
Fuente: El Periodico de Cataluña   Hasta el pasado viernes, los compromisos sobre la mesa no alcanzaban a los 32 millones de euros -España aporta de momento 3 millones- así que está por ver si los líderes europeos han reservado nuevos gestos de generosidad para la firma del fondo que tendrá lugar este jueves en La Valeta.
“Será un dinero bien invertido que marcará la diferencia en muchas vidas”, recordó ayer el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, en una intervención ante el parlamento maltés.
“Este es un problema europea y un problema europeo solo puede ser resuelto con respuestas europeas”, añadió.
Fuente: El Periodico de Cataluña .

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