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Egipto: el resurgir de un país faráonico

Egipto Faraónico

La región MENA (Oriente Medio y Norte de África por sus siglas en inglés) ha sido percibida en las últimas décadas como un foco de inestabilidad y tensión política, tanto regional como internacional. En 2010 estallaba la conocida como primavera árabe que perseguía instaurar regímenes claramente democráticos en diferentes países pertenecientes a dicha región del planeta. A día de hoy, sólo Túnez ha logrado ese objetivo, no obstante, en este artículo vamos a centrarnos en Egipto. El país de los faraones, tras la caída Hosni Mubarak en 2011, encaraba un momento crucial en el porvenir del país, y a día de hoy puede afirmarse que Egipto ha trabajado en la senda correcta.

Y es que el país gobernado en la actualidad por Al Sisi, se posiciona como la tercera economía más grande de África y la segunda más poblada con 100 millones de habitantes, sólo por detrás de Nigeria. Esta circunstancia es el resultado de una visión estratégica que en 2011 y años posteriores vio la necesidad de acometer reformas estructurales en cuatro áreas claves para el desarrollo: la gobernanza, el estado de derecho, la economía y la sociedad.

La economía egipcia lastraba grandes deficiencias que no permitían su crecimiento y desarrollo, pero bajo el mandato de Al Sisi, con el consenso y apoyo del pueblo egipcio se han reformado las políticas de gasto, destinando el gasto público a impulsar el crecimiento económico. Tal ha sido la evolución, que Egipto está construyendo una nueva capital administrativa y ha modernizado muchos sectores de la economía egipcia, hasta el punto de que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han destacado notables mejoras en aspectos como:

  • Liberalización del tipo de cambio de la libra egipcia
  • Aceleración de la tasa de crecimiento económico
  • Reducción muy significativa del déficit público
  • Reducción de la deuda externa y aumento de reservas en divisas extranjeras
  • Descenso y contención de la inflación

Estos logros en el aspecto económico se han visto reforzados con el momento de estabilidad interna que atraviesa el país y la confianza que por el momento parece tener la población con el gobierno actual.

Esta serie de progresos en el proceso de desarrollo del país han venido acompañados de un auge de Egipto como actor geopolítico en la región. La ubicación geográfica del país africano ha condicionado siempre la situación de Egipto en asuntos geopolíticos en la región, y a nivel internacional.

Recientemente, hemos visto como Israel y Palestina han vivido otro episodio bélico entre ellos. Pues bien, Egipto, que fue el primer país árabe en firmar la paz con Israel, intervino como mediador para lograr un alto el fuego en un conflicto de repercusión global. Esta actuación ha llenado de elogios al país atravesado por el Nilo, incluida una llamada del presidente norteamericano Biden para felicitar al gabinete de Al Sisi. Egipto consiguió por el momento una paz que para muchos ojos parecía difícil de encontrar, y aunque sea temporal, da una tregua a una zona necesitada de calma y mucha ayuda humanitaria. Este papel crucial se debe a que Egipto mantiene relaciones y conversaciones con Hamás, al igual que con Israel, mientras que se mantiene como aliado/asociado de la Unión Europea y de Estados Unidos. Ahora Egipto se presenta como uno de los países llamados a liderar la reconstrucción de la franja de Gaza (ha presentado un plan de inversión de 500 millones de dólares) junto con Jordania y asegurar una estabilidad que pende de un hilo.

Pero el papel de Egipto como actor geopolítico no acaba ahí. A finales del pasado mes de mayo, Al Sisi conseguía también un alto el fuego en Libia, su país vecino. La guerra civil que lleva años destruyendo Libia, es una fuente de inestabilidad para los países del Mediterráneo, la región MENA y, en definitiva, para la UE por las muchas relaciones económicas y de suministros que existen con el país libio. Por este y otros motivos, la actuación de Egipto ha sido reconocida por numerosos países entre los que se encuentra España, que a través de una llamada de teléfono ha felicitado al país egipcio por su intervención.

Todo parece sonreír al país de los faraones en este año 2021: Han sabido gestionar bien la pandemia del covid-19 (con poco más de 6.000 muertes en una población de 100 millones de habitantes), promocionarse como un destino turístico y cultural importante con la reapertura de rutas aéreas y la próxima inauguración del museo más grande del mundo a las afueras de El Cairo, y todo ello sin perder sus previsiones de crecimiento económico que se sitúan en un 2% anual.

Habrá que estar pendiente del papel geopolítico y la evolución de este país, que según el camino que ha tomado y las previsiones del Banco Mundial, en 2050 tendrá 160 millones de habitantes, estando el 22% de esa población por debajo de los 18 años.

Fuente: Politikal Arena por Arturo Corral González

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