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20 años del reinado de Mohamed VI: la evolución de las estructuras y las mentalidades

El gran historiador Erick Hobsbawn en su libro “Historia del Siglo XX,1914-
1991” definió el siglo pasado como un “siglo corto”. Según Hobsbawn el siglo
XX comenzó en realidad con el estallido de la I Guerra Mundial (1914-1918) a
causa del hundimiento de los imperios alemán, otomano austrohúngaro y ruso.
De igual forma, argumentaba que el siglo XX acabó de forma abrupta con la
caída del Muro de Berlín (1989), el colapso de la Unión Soviética y de los
países del bloque socialista en diciembre de 1991. Se abría entonces una
nueva era donde la globalización liderada por la política, la economía y la
tecnología occidental dando paso a un nuevo orden internacional como
adelanto de la llegada del s.XXI.
Muchos países, principalmente de los que se denominan “periféricos”, siguieron
sin embargo anclados en el siglo XX con formas y ritmos diversos en una larga
transición a esta nueva época posmoderna. Ese era el caso de Marruecos, país
estratégico en el norte de África, gobernado por el rey Hassan II, que pese a su
astucia política nacional e internacional y a garantizar la estabilidad, era para
muchos a la vez solución y problema para una verdadera modernización del
país. Hassan II sabía que el futuro de Marruecos pasaba por nuevas formas
tanto políticas como económicas, por lo que, tras una reforma constitucional, en
noviembre de 1997 celebró las primeras elecciones generales bajo el nuevo
sistema (y las sextas desde la independencia) en las que fue nombrado primer
ministro el socialista Abderrahman El Youssoufi líder de la USFP, dando inicio
así a una larga transición.
Poco después, el 23 de julio de 1999 fallecía Hasan II tras 38 años de reinado,
subiendo al trono su primogénito Mohammed VI. El joven monarca confirmó en
la jefatura del Gobierno a Youssoufi ratificando su apoyo a la política de
reformas. Una apuesta que no dejaba lugar a dudas con la destitución pocos
meses después del todopoderoso ministro del Interior Driss Basri, dando
carpetazo a las formas de gobernar del siglo XX para iniciar la construcción del
Marruecos del siglo XXI.
Desde entonces, Mohamed VI ha impulsado una serie de reformas que han
cambiado de forma importante la realidad de Marruecos, tanto políticamente
como económica y socialmente. Para aquellos que hemos seguido con interés
la evolución del país, e incluso hemos tenido la suerte de vivir y trabajar en él,
hemos visto cómo han evolucionado no solo las estructuras económicas y
sociales, sino también las mentalidades. Marruecos es hoy un país abierto y
vibrante, que, aunque no exento de contradicciones y problemas, atisba un
prometedor futuro si sigue por la senda de las reformas. La reforma del código
de familia en 2004 (la Mudawana), fue un importante y simbólico paso adelante
en el terreno del reconocimiento de los derechos de las mujeres, así como

otras muchas reformas económicas y sociales que se han producido a lo largo
de estos veinte años.
Muchos critican al país y al monarca por la lentitud o por la tibieza de algunas
de ellas, y quizás sea cierto en algunos casos, pero Marruecos tiene que
encontrar su propio camino al futuro, ya que sus estructuras políticas sociales y
económicas tradicionales poco tienen que ver con los países occidentales e
incluso con su entorno regional. Marruecos es hoy un país modernizado, con
una extraordinaria red de autopistas fruto de sus importantes inversiones, país
de referencia en el sector de la fabricación de automóviles, líder africano en
energías renovables, país emergente en el sector aeronáutico, el primer país
africano con un tren de alta velocidad, o destino de referencia para el turismo
cultural. Sectores tractores y de futuro que atraen inversión extranjera y nuevos
negocios.
Quedan importantes retos por delante y mucho por hacer, como algunas
importantes reformas económicas o la modernización y sostenibilidad de sus
políticas sociales para garantizar la igualdad de oportunidades y la cohesión
social y territorial, el enquistado conflicto del Sáhara, o la lucha contra el
radicalismo islamista. Pero a pesar de los retos que tiene por delante, una
mirada objetiva al país de las últimas dos décadas del reinado de Mohamed VI
deja un balance muy positivo. Marruecos tiene importantes activos para
explotar y está hoy inmerso en las cadenas de valor global del s.XXI, por lo que
tiene ante sí un brillante futuro.

Pau Solanilla y Federico Mañero, consultores internacionales y
fundadores de MarruecosNegocios.com

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